El pacto en Japón para que los coches JDM no superasen los 280 CV

©2024 Courtesy of RM Sotheby's

Las marcas llegaron a un acuerdo llamado el Pacto de Caballeros para que sus coches deportivos no superasen los 280 CV. ¿Es real o una leyenda? ¿Lo cumplieron todas?

Si alguna vez has tenido interés en los coches deportivos, probablemente hayas posado tu vista en los japoneses. Especialmente en aquellos que se fabricaron durante la década de 1990, que supuso el culmen de la tecnología y diseño nipones en este ámbito. Pero por alguna razón, esos bólidos contaban como máximo con 280 caballos de potencia...

Este fue el coche que rompió el Pacto de Caballeros Japonés... Y no era un deportivo

Esto era debido al famoso Pacto de Caballeros, un acuerdo al que llegaron marcas como Nissan, Toyota, Honda o Mazda para limitar sus vehículos debido a la presión política. En el gobierno y otros organismos, creían firmemente que el aumento de la mortalidad en carreteras y los accidentes era debido a coches demasiado rápidos.

Coches deportivos JDM limitados a 280 CV... ¿O no?

De esta acción gubernamental surgió algo positivo: las marcas sabían que sus coches tendrían la misma potencia, y motores como el 2JZ-GTE del Toyota Supra o el RB26DETT del Nissan Skyline GT-R estaban muy limitados. Así que dedicaron sus esfuerzos y capital de investigación en otras áreas. Eficiencia, diseño, aerodinámica...

Un buen ejemplo de esto fue el famoso Mitsubishi 3000GT. Un vehículo en formato gran turismo de tres puertas que implementó aerodinámica activa (con un flap debajo del parachoques y un alerón trasero móvil), tracción integral y suspensiones controladas electrónicamente.

Estos son los motores japoneses que dominaron la escena JDM de los 90'

El cambio en diseño también fue espectacular y el Mazda RX-7 fue uno de los más drásticos, entre la generación FC y FD, pasando de formas cuadradas y en cuña a un vehículo con volúmenes perfectos y una carrocería suavizada que ha pasado a la historia.

Honda quiso ganar potencia en bajas y altas revoluciones, así que desarrollo el sistema de distribución variable de válvulas VTEC que debutó con el Acura Integra y más tarde pasó a su primer superdeportivo, el Honda NSX. Y existen multitud de ejemplos con otras marcas como Subaru o Nissan.

Sin embargo, lo que decían las fichas técnicas y los bancos de potencia eran cosas muy distintas. Hay unidades del Nissan Skyline GT-R R33 de serie que alcanzan los 292 CV. Sin embargo, el GT-R R34 superaba los 308 CV y en internet hay información oficial de propietarios de unidades V-Spec II Nürburgring donde se alcanzan los 340 CV.

El Mitsubishi 3000GT también otorga unos 300 CV, y así sucesivamente con la mayoría de modelos de la época. Curiosamente, uno de los pocos vehículos en cumplir la normativa fue el Honda NSX, que dependiendo de diversos factores, cuenta en banco de potencia con unos 270 CV aproximadamente.

En el año 2004, la Asociación Japonesa de Fabricantes de Automóviles descubrió que no había estudios reales que relacionasen la potencia de estos vehículos con el aumento de la mortalidad en el país, por lo que se puso fin al pacto. A partir de ese momento surgió la segunda generación de coches deportivos JDM, algunos de ellos superando de largo las cifras de los años 90'.

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