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¿Sabes quién fabricaba el motor del Mercedes 190 E del DTM?

Un corazón prestado no resta emoción al conjunto.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Mercedes 190 E 2.5-16 Evolution II DTM

¿Te partes el pecho de risa cada vez que piensas en el origen de algunas de las mecánicas del Clase A 2018? Hoy vengo a contarte una historia... que probablemente no te dejará dormir durante días: ¿sabes quién fabricaba el motor del Mercedes 190 E 2.3-16? Sí, el modelo con el que la firma alemana compitió en el maravilloso DTM y que desde su lanzamiento quedó convertido en toda una referencia para los aficionados al olor a gasolina. ¿No caes? Siéntate. Te va a gustar esto. 

 

Mercedes 190 E 2.3-16: nacido para competir

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Corría la década de los 80 y en Mercedes estaban convencidos de que, para demostrar la superioridad técnica de uno de sus modelos estrella, el siguiente paso más sensato pasaba por crear una variante monstruosamente potente con la que poder arrasar en las citas del Campeonato del Mundo de Rallyes -aquí tienes cómo ver el WRC en directo en 2018-. Aunque a la hora de darle cariño a sus motores los ingenieros de la casa eran más que solventes, sus directivos creyeron adecuado encargar el trabajo a un especialista externo... y por eso, tras un par de llamadas, el acuerdo estaba prácticamente listo: los bretones de Cosworth serían los encargados de crear el nuevo corazón de 320 CV para la bestia germana. 

 

 

Viendo el insultante dominio que tenían los modelos Audi con tracción integral en la disciplina más espectacular de todas, en Stuttgart decidieron darle un giro al proyecto: el nuevo 190 E más animal estaría destinado a competir en el Campeonato Alemán de Turismos -DTM- que, en aquel momento, era una de las competiciones con mayor seguimiento en el Viejo Continente. ¿El único problema? Ah, sí: la FIA obligaba a todos los fabricantes a introducir en el mercado una versión de producción para poder homologar la de carreras... y por eso nació el Mercedes 190 E 2.3-16. 

 

Mercedes 190 E 2.3-16: debut en Frankfurt... con un récord bajo el brazo

El modelo de producción del 190 E más espectacular del momento fue presentado en septiembre de 1983 aprovechando el Salón de Frankfurt, al que llegó habiendo batido ya unos cuantos récords que incluían el de haber alcanzado una velocidad media de 247,94 km/h durante el test de resistencia de 50.000 kilómetros llevado a cabo en el circuito de Nardò. Sí, has leído bien: tres unidades de nuestro protagonista con cambios puramente cosméticos estuvieron dando vueltas al óvalo de la pista de pruebas sin descanso durante 50.000 kilómetros. Cincuenta mil. Ahora piensa en la cantidad de llamadas a revisión que tienen que hacerse por limitar las pruebas a una simulación por ordenador. Y llora. 

 

El Mercedes 190 E 2.3-16 batiendo un récord de velocidad en Nardò

 

Además de contar con una imagen algo más atlética que el resto de modelos de la gama y un interior con un equipamiento más que completo, el Mercedes 190 E 2.3-16 contaba bajo su capó con una mecánica de 2,3 litros derivada de la misma que ya empleaban otras variantes de la berlina que, gracias a la instalación de una culata de aluminio de 16 válvulas firmada por Cosworth, conseguía erogar nada menos que 185 CV a 6.200 vueltas con un par máximo de 236 Nm. ¿Te preocupan sus prestaciones? Era capaz de completar el 0-100 en 7,9 segundos y de rodar a una velocidad punta de 231. Puede que ahora mismo no te impresione, pero antes deberías situarlo en su contexto: primera mitad de los años 80. Mercedes. Primera mitad de los años 80. Mercedes. ¿Ya? 

 

Mercedes 190 E 2.3-16: la evolución de un mito

Aunque el modelo original era ya de por sí todo un cohete para devorar el asfalto, lo cierto es que los años no pasan en balde para nadie... y la industria del automóvil siempre parece dispuesta a devorar a los más débiles. Por eso en 1988 la marca de coches alemana anunció la llegada al mercado de una nueva entrega de su berlina más deportiva que, a partir de ese momento, pasaría a contar con una cilindrada algo mayor -2,5 litros- con 204 CV en las versiones sin catalizador. Según la información oficial disponible en aquel momento, el nuevo motor estaba ahora fabricado por completo en las instalaciones del sello germano. Aunque en unas cuantas unidades era fácil descubrir los logotipos que delataban su origen Cosworth. Mentir está muy mal. 

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Copiando la estrategia seguida por el BMW M3 -aquí su Historia-, para el año siguiente la marca creadora del C111 se lió la manta a la cabeza y preparó una alternativa aún más poderosa para aquellos clientes que querían sentir entre sus manos un auténtico coche de competición: así nació el Mercedes 190 E 1.5-16 Evolution que, ofreciendo la misma potencia del modelo ya a la venta en aquel entonces, ahora lucía una imagen más agresiva gracias a la introducción de unos aletines más anchos y un alerón trasero. Pero no creas que era sólo una cuestión de imagen: también se introdujeron mejoras en elementos como la suspensión o el equipo de frenos para mejorar su comportamiento dinámico. ¿Te parece poco? Existía un paquete aún más exclusivo con el que el motor entregada nada menos que 30 caballos extra. Sólo 502 unidades fueron vendidas de la primera entrega del Evolution. 

 

Mercedes 190 E 2.5-16 Evolution II

 

A subasta un 190 E 2.5-16 Evo II de 1990... y 1.500 km

¿Te has empapado ya de todas las novedades del Salón de Ginebra 2018? Pues en el de 1990 vio la luz otro juguetito aún más espectacular que el revisado en el párrafo anterior: se llamaba Mercedes 190 E 2.5-16 Evolution II y empleaba la misma receta a nivel mecánico... con una dosis extra de monstruosidad gracias al empleo de un alerón trasero más grande, una carrocería aún más ancha y unas llantas aún más grandes con 17 pulgadas de diámetro. Sólo salieron de la cadena de montaje 502 piezas, todas terminadas en color negro salvo las dos últimas que, por ser unidades muy especiales, fueron pintadas en color plata. ¿Te gustan las anécdotas? Los ingenieros de BMW del momento dijeron que las leyes de la aerodinámica funcionaban distinto en Múnich y que, si ese alerón resultaba realmente eficaz, tendría que rediseñar su túnel de viento. Según se cuenta, terminaron haciéndolo. 

Quieres comprar uno, ¿verdad? Te deseo mucha suerte: te resultará complicado encontrar un Evo II por menos de 150.000 euros... que es justo lo que te piden en este momento por un E63 2017 como el de esta prueba. Yo tendría claro en cuál de los dos me los gastaría...

 

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