Un nombre, un motor #3: Giotto Bizzarrini y el V12 de Lamborghini

Motor V12 Bizzarrini en el Lamborghini Murciélago
Foto del redactor Rodrigo García Vita

El primer motor construido por la marca y que desde 1963, se ha extendido a lo largo de 50 años para dar vida a grandes iconos como el Lamborghini 450 GT, el Jarama o el Miura

La historia de Lamborghini está inexorablemente ligada al motor V12 de Giotto Bizzarrini. Es imposible entender el éxito de sus coches deportivos sin esta unidad de potencia nacida en 1963, porque los grandes referentes de Sant'Agata Bolognese han llevado bajo el capó a esta configuración.

Líneas tristes en las que toca decir que el Aventador será el último V12 puro de la marca, después de 11.465 unidades vendidas y un sucesor que llegará en los próximos años como coche híbrido. Una verdadera pena que intentaré saciar con esta historia.

Un nombre, un motor #1: Aurelio Lampredi y el V12 de Ferrari

Bizzarrini fue un ingeniero de automoción nacido en 1926 en Livorno. Inicialmente trabajó para Alfa Romeo y acabó en Ferrari en 1957. A finales de esa década, trabajó en el Cavallino Rampante más icónico de todos los tiempos: el Ferrari 250 GTO.

La vida le llevó lejos de Ferrari y a fundar su propia empresa, de la que se recuerdan clásicos como el Bizzarrini 5300 GT. Si bien, aquella labor no le impidió colaborar con otros fabricantes como el caso de Lamborghini en el primer motor fabricado completamente por la compañía.

Un motor que duró hasta la época del Lamborghini Murciélago

Prototipo de motor V12 de Lamborghini con Giotto Bizzarrini, Ferrucio Lamborghini y Gian Paolo Dallara.
Prototipo de motor V12 de Lamborghini con Giotto Bizzarrini, Ferrucio Lamborghini y Gian Paolo Dallara.

La rivalidad entre Ferruccio Lamborghini y Enzo Ferrari es bien conocida por todos. La especial forma de ser de Il Commendatore le puso en el camino a muchos enemigos. Desde Ford al otro lado del Atlántico hasta en su propia patria.

La marca del toro quiso plantar cara al rosso corsa, y encargó a Bizzarrini fabricar un motor V12 atmosférico para sus superdeportivos de alta gama. Esa era la única opción posible y la que marcaría el devenir de la compañía en los próximos años.

Fin de una era V12: este es el último Aventador que ha fabricado Lamborghini

Bizzarrini se puso manos a la obra y diseñó un motor con unas especificaciones muy cercanas a los de la Fórmula 1 de la época. Dicen las leyendas, de hecho, que su idea fue esa principalmente y que por contrato tenía una cláusula que le daría aún más dinero por caballo obtenido del bloque.

Sea como fuere, la unidad original de 3,5 litros se alzó con más de 400 CV, pero esto fue un desastre. ¿Por qué? Pues porque el ingeniero no pensó en homologaciones, niveles de sonido del escape, etc. Hubo que descafeinar a la bestia para llevarlo a producción, y en el equipo encargado de la labor estuvieron Gian Paolo Dallara y Paolo Stanzani.

Motor V12 Bizzarrini en el Lamborghini Jarama de 1971.
Motor V12 Bizzarrini en el Lamborghini Jarama de 1971.

Courtesy of RM Sotheby's

Tres mente brillantes que dieron como resultado al todopoderoso Lamborghini 350 GT con el V12 a 60º atmosférico de 3,5 litros y una potencia de 320 CV. El primer orgullo de los italianos y un deportivo que abrió la veda a lo que vendría después.

Bizzarrini creó un elemento mecánico realmente atemporal. La ciencia avanzó, desde luego. De carburación a inyección electrónica, nuevos materiales, metales más ligeros... Sin embargo, el concepto se mantuvo intacto durante 50 años.

¡Estos son los mejores motores V12 que hay en la actualidad!

Con el Lamborghini 400 GT de 1966 se aumentó el cubicaje hasta los 4,0 litros y lña potencia hasta los 320 CV. Más tarde llegó el Lamborghini Jarama de 1970 con 350 CV, el Miura SV de 370 CV, el Lamborghini Countach de 5,2 litros con 444 CV...

Muchos coches hasta llegar al último capítulo de este motor V12 Bizzarrini con el Lamborghini Murciélago, que en la versión LP 670-4 SuperVeloce alcanzó 670 CV a 8.000 rpm y 660 Nm de par, lo que llevó al coche a firmar un 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y alcanzar 342 km/h de velocidad máxima.

Todo un pedazo de la historia de la automoción que hizo grande a un fabricante de tractores para poder plantar cara a la mismísima Ferrari con orgullo y mucho, mucho sonido en sus escapes.