¿Por qué los hiperdeportivos de Bugatti no forman parte de la Santa Trinidad?

El Ferrari LaFerrari, el McLaren P1 y el Porsche 918 formaron la Santa Trinidad original de los hiperdeportivos. Ahora, los dos primeros van a tener herederos híbridos. Porsche, de momento no. ¿Por qué no podría entrar Bugatti en este grupo?

La Santa Trinidad de los hiperdeportivos es bien conocida en todo el mundo. Originalmente hace diez años, fue formada por los míticos Ferrari LaFerrari, el McLaren P1 y el Porsche 918. Todos ellos, coches híbridos con una tecnología novedosa para la época y cuya rivalidad les hizo todavía más fuertes.

Bugatti muestra los diseños que rechazó para el nuevo Tourbillon

Varios años después, se ha presentado el primer sucesor: el McLaren W1. Y muy pronto hará acto de presencia el nuevo Ferrari F250. O al menos, ese es su código de designación interna en Maranello. Porsche, por su parte, está centrada en el nuevo Mission X que se lanzará en unos años, pero que será un coche eléctrico. Entonces... ¿Entraría Bugatti en escena?

Bugatti no puede ser parte de la Santa Trinidad, porque forma parte de un grupo más selecto

El McLaren W1 ha sido el primero de la nueva generación en aparecer. Combina un motor V8 biturbo de 4,0 litros con un sistema híbrido enchufable y tracción trasera. Generará 1.275 CV con solo 1.399 kg de peso en seco. Con un diseño completamente renovado, lleno de aerodinámica activa para acelerar de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y alcanzar 350 km/h de velocidad máxima.

El listón ya está puesto y ahora queda en manos de Ferrari superar o, como mínimo, igualar estas cifras. Podríamos pensar que el Bugatti Tourbillon sería un buen candidato para entrar en este grupo de hiperdeportivos híbridos, pero el bólido francés juega en otra liga.

Combina un motor V16 atmosférico de 8,3 litros combinado con un sistema eléctrico formado por tres motores. Con tracción integral, llega hasta los 1.800 CV con 1.995 kg de peso. Puede acelerar de 0 a 100 km/h en 2,0 segundos y alcanzar 300 km/h en solo 10 segundos. ¿Su velocidad máxima? De momento, "solo" 445 km/h.

A diferencia del McLaren o el Ferrari, que solo contarán con una versión (más allá de las dedicadas a circuito que puedan aparecer), este solo es el comienzo para Bugatti. De hecho, sucederá como con el Chiron y habrá versiones más radicales. Esta versión básica todavía no ha superado a las más extremas de su predecesor.

Bugatti está en otra liga. Una en la que se entra a base de lujo o velocidad. Potencia desmedida o mucha fibra de carbono. Una liga en la que juega Koenigsegg con vehículos como el Jesko, el Hennessey Venom F5 o incluso el Pagani Utopia y el Czinger 21C.

Una tierra donde estos titanes son sinónimo de los mayores motores que ha conocido el ser humano. Del mayor rendimiento posible en decenas de áreas de ingeniería. Y por supuesto, de precios que superan con facilidad los 2,0 millones de euros.

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