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La historia de Porsche Carrera: mucho más que un 911

Dale puerta a 2017 creciendo como persona. Aprendiendo cosas realmente interesantes.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Porsche 911 Carrera RS 2.7 de 1973

Sin duda alguna la historia del sello de Stuttgart es una de las más interesantes que pueden encontrarse entre todas las marcas de coches... con detalles y curiosidades que sólo están al alcance de auténticos enfermos apasionados del mundo de las cuatro ruedas. ¿Conoces el origen de los Porsche Carrera? Aunque no lo creas, su nacimiento tuvo lugar casi una década antes de que aterrizara entre nosotros el 911. En serio. 

Los mejores Porsche de la Historia

Aunque en este momento el apelativo Carrera sea empleado en toda la gama del nueveonce salvo en sus variantes más salvajes -Turbo, Turbo S, GT3 y GT2 RS-, debes saber que en su día este nombre tan ilustre sólo era otorgado a los modelos más espectaculares disponibles en el catálogo de vehículos del Dr. Ferdinand... que de forma automática quedaban convertidos en el objeto de deseo de cualquier petrolhead de la época. ¿Te apetece descubrir cuál fue el primer Porsche en lucirlo en su carrocería? Siéntate. La lección de hoy te va a gustar. 

 

Llega el 356... y nacen los Porsche Carrera

Porsche 356 A Carrera GS de 1956

Como ya deberías saber, el primer modelo de Porsche fue el No. 1 que, posteriormente, sería bautizado como 356 -aquí tienes la historia del Speedster-. Diseñado por la mano experta de Erwin Komenda, el primogénito de la firma alemana fue la respuesta del Doctor a la ausencia de un artefacto en el mercado que colmara sus expectativas como aficionado a circular por ahí a ritmos alegres: "como no he podido encontrar el deportivo de mis sueños, he tenido que crearlo yo mismo", dijo sobre su neonato. Amén. 

Tras casi siete años en el mercado y con cerca de 8.000 unidades vendidas, llegó el momento de renovar el primer automóvil del bueno de Ferdinand... añadiendo a la gama, además, la variante más interesante de todas: el 356 A Carrera, bautizado así en honor a la Carrera Panamericana celebrada en México entre los años 1950 y 1954 -año en que se celebró su última edición bajo el formato tradicional-. Además de incorporar los mismos retoques estéticos del resto de modelos, el trescincuentayseis más prestacional traería consigo el delicioso bloque de 1,5 litros del 550 Spyder para convertirse en el Porsche más rápido de todos los existentes destinados a su uso en carretera abierta.

Fue presentado en el Salón de Frankfurt de 1955 y estuvo disponible tan sólo un año después bajo la denominación GS y una potencia máxima de 100 CV que, en 1957, llegaría hasta los 115 gracias a la aparición del acabado GT algo más espartano y pensado para un público más aficionado -aún- a disfrutar aplastando el pedal derecho. A lo largo de los siguientes años llegaron distintas generaciones del 356 y en 1961 aterrizaría en el mercado la más brutal de todas... propulsada por un motor de dos litros con 140 CV bajo la denominación -adivina- Carrera 2. 

 

El mito continúa: Porsche Carrera se alía con el espectacular 911

Porsche 911 Carrera RS 2.7 de 1973

Aunque durante los años de vida del 356 existieron otros modelos con el apellido Carrera en el seno de la marca de Stuttgart -904 y 906-, lo cierto es que su concepción más orientada al mundo de las carreras dejaron al aficionado de a pie sin la posibilidad de conducir uno de los mitos más espectaculares de Porsche... hasta 1973. ¿Te suena de algo el 911 Carrera RS 2.7? Sí, se trata de uno de los clásicos de la casa más valorados en este momento -te reto a encontrar uno por menos de medio millón de euros- y el primer nueveonce en incorporar a sus hombros el legado de un nombre realmente icónico. 

El próximo 911 será híbrido... y enchufable

El que ha quedado convertido en uno de los Porsche 911 -aquí el modelo 2017- más emblemáticos de todos los tiempos sería presentado oficialmente al público en octubre de 1972 coincidiendo con el Salón de París con el objetivo de encandilar a 500 clientes que permitieran a la firma homologar sus versiones de competición... y consiguieron su meta sólo siete días después de que la cita francesa abriera sus puertas. A pesar de que el vehículo no era precisamente barato -costaba 33.000 marcos alemanes que en pesetas de la época eran unas 660.000- y sí de lo más espartano que existía en el momento, su imagen deportiva y sus prestaciones embriagaron a un total de 1.580 propietarios. 

¿Quieres saber más sobre él? El nueveonce más poderoso de su tiempo estaba propulsado por un bloque atmosférico de seis cilindros opuestos capaz de erogar 210 CV y 254 Nm de par máximo al tren trasero con los que era capaz de alcanzar los 244 km/h en su versión más deportiva y 240 en la denominada Touring Package -sí, lo del GT3 actual no es un invento nuevo-, que fue la que acumuló el grueso de ventas gracias a la incorporación de la terminación interior del 911 S. 

 

Hola, 924. Hola, primer Porsche Carrera GT

Porsche 924 Carrera GT de 1979

Aunque te parezca impensable, el primer automóvil de la historia de la firma de Ferdinand en lucir el nombre de Carrera GT empleó la misma plataforma del Porsche más barato que puedes comprar... mal mirado por sus coetáneos -y muchos cuñados actuales- debido a que fue el pionero en montar un motor situado en la parte delantera, refrigerado por agua y de origen Audi. ¿Te parece un 924 una auténtica aberración? Cuando termines de leer este artículo nos vemos en el Parque de los Patos. Llegaré a lomos del mío. 

Tras haber puesto en el mercado las variantes estándar y Turbo de su nuevo concepto transaxle -al que en 1977 se uniría el 928 para un año después ser nombrado Coche del Año en Europa-, en 1979 los de Stuttgart decidirían darle una nueva vuelta de tuerca al concepto... presentando el Carrera GT en el Salón de Frankfurt como un ‘ejercicio de diseño’ sobre el cual construirían un auténtico monstruo para competir en las 24 Horas de Le Mans y la plataforma perfecta para alumbrar el 944, uno de los productos con mayor éxito de la historia de los alemanes. 

El Porsche 924 Carrera GT empleaba el mismo bloque de dos litros que movía a su variante más sencilla -de 125 CV, sí- al que, con un poco de cariño y la ayuda de un turbocompresor KKK, lograron hacer erogar nada menos que 210 CV y 275 Nm de par máximo que, según la marca, eran suficientes como para hacerle completar el 0-100 en sólo 6,9 segundos. ¿Te parece una buena cifra? Según varios expertos en la historia del modelo una revista logró registrar una marca algo mejor: 5,8 segundos. Sí, es casi el mismo tiempo que necesita el Civic Type R 2017 para hacer la misma marca... casi 40 años después y con 110 CV extra. Su velocidad punta era de 241 y, por si te supiera a poco, también aparecieron variantes GTS -más ligera y capaz de hacer alcanzar los 100 desde parado en 6,2 segundos- y GTR -con 375 CV-. Ahora quieres uno, ¿verdad? Te deseo suerte: del modelo ‘normal’ se ensamblaron sólo 406 piezas, con las versiones GTS y GTR limitadas a una tirada aún más reducida: 59 y 17 unidades, respectivamente. 

 

El 911 se renueva y Porsche Carrera se estandariza

Porsche 911 Carrera de 1984

Con la llegada de la segunda mitad de los años 80 Porsche -capitaneada en aquel momento por Peter Schutz- decidió darle un nuevo empujón a la Serie G de su modelo estrella mientras aún estaba en el horno el 964 -la plataforma perfecta para las restauraciones de Singer-... y por eso decidieron unir el mítico nombre de Carrera a una buena parte de su gama: desde el año 1984 el emblema de la firma empezaría a montar un bloque de 3,2 litros y 231 CV, que sería mantenido a la venta hasta la aparición, en 1989, de los primeros ejemplares del nuevo producto de la firma: la tercera generación refrigerada por aire que aprovecharía gran parte de las soluciones traídas al mundo por el 959. 

Varias generaciones después el apellido Carrera sigue acompañando a los 911 -prueba del GTS 2017- en sus acabados más civilizados, que acaban de retornar al sabor más clásico gracias a la aparición del más que interesante Carrera T. ¿Crees que hemos terminado? No, amigo o amiga: todavía queda el último capítulo... y el más interesante de todos. El Porsche Carrera GT. 

 

 

Porsche Carrera GT: la guinda del pastel

Porsche Carrera GT de 2003

A pesar de que es probable que el 918 te hiciera perder el sentido al conocer sus espectaculares cifras, lo cierto es que unos cuantos años antes otro modelo hizo lo propio... sin la ayuda de ninguna unidad eléctrica que facilitara firmar unas aceleraciones de infarto. Sí, te estoy hablando del Carrera GT -el vehículo con el que Paul Walker perdió la vida hace ya casi un lustro-. 

El brutal deportivo alemán apareció en el mercado en el año 2003 y estaba asociado a un espectacular bloque V10 atmosférico de 5,7 litros capaz de entregar nada menos que 612 CV y 590 Nm de par máximo que, enviados a las ruedas traseras a través de una caja manual de seis relaciones, le permitía firmar unos registros de infarto a la hora de hacer que el mundo se moviera más deprisa: sólo necesitaba 3,9 segundos para alcanzar los 100 km/h y podía rodar a 330 sin problemas. 

Te gusta, ¿eh? Sólo 1.270 unidades fueron puestas en circulación... y hacerte con una de ellas ahora mismo no te costará menos de 600.000 euros. Piénsalo bien: no es dinero. 

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