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¿Sabías que el Lada Samara tuvo ADN de Porsche?

Deja de frotarte los ojos: te los vas a borrar.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Lada Samara

El Lada Samara es uno de los mejores ejemplos para probar que las colaboraciones entre las distintas marcas de coches a la hora de darle forma a sus nuevos productos no es algo precisamente nuevo. ¿Te escandaliza que el nuevo Toyota Supra y el BMW Z4 2018 vayan a compartir parte de su ADN? Pues prepárate... porque vas a flipar. 

 

Lada Samara: un compacto diseñado para conquistar Europa

Aquí tienes a un Lada dándolo todo en Nürburgring. A su ritmo, claro

Aunque no lo creas, durante las décadas de los 70 y los 80 fueron varios los intentos que los rusos hicieron para tratar de invadir Europa... con sus vehículos. Primero lo harían con la aparición de nuestro amado Lada Niva, un todoterreno más simple que el funcionamiento de un paraguas capaz de salir de atolladeros sorprendentemente complejos con una fiabilidad pasmosa. Pero los vehículos 4x4 no eran los que triunfaban en Occidente y nuestros colegas del Este necesitaban algo más contundente para tratar de abrirse puertas por aquí. ¿La solución? El Vaz 2108, conocido en su mercado local como Sputnik y en el resto del continente como Samara. Sí, ese Samara. 

 

 

¿Ha asomado una sonrisa a tus labios al recordar aquel artefacto medio podrido que circulaba por tu barrio con la insignia de Lada Samara en su maletero? Pues quizá no deberías reírte tanto: el modelo comenzó a producirse definitivamente en 1984 -a pesar de haberse completado el primer prototipo en 1979- y aterrizó en los concesionarios bajo una silueta compacta con tres puertas que estaba asociada a un bloque de 1,3 litros unido a una caja manual de cuatro relaciones. Posteriormente llegaría una versión de cinco puertas y nuevas mecánicas que harían escalar su potencia hasta los 72 CV, lo cual era más que suficiente para cubrir las necesidades de una familia que necesitara desplazarse en aquellos tiempos. Aunque fuera a -20 grados. 

 

¿Qué tuvo Porsche que ver en todo esto? 

Es más que probable que creas que Porsche sólo ha desarrollado a lo largo de su trayectoria de 70 años -como los que han cumplido recientemente Ferrari o Land Rover- poderosos motores bóxer de cuatro o seis cilindros destinados a darle alegría a los mejores deportivos jamás creados por el ser humano... y no te culpo. Pero la empresa del bueno del Doctor Ferdinand nació como un estudio de ingeniería y, a consecuencia de ello, una buena parte de su trabajo ha estado siempre relacionado con la confección de distintas soluciones que atendieran las demandas de sus clientes. Como hicieron con las mecánicas de inyección del primer Seat Ibiza. O con el diseño del mismísimo Volkswagen Escarabajo

¿Entiendes mejor por dónde quiero ir? Exacto: los creadores del 911 Carrera T colaboraron en su momento con los rusos para poner sobre el asfalto el modesto Lada Samara ayudándoles a crear las culatas de sus motores, que era algo que por aquel entonces tenían dominado: no olvides que el Porsche 924 equipaba el mismo bloque del Audi 100... al que lograron extraer el doble de potencia instalándole un sistema de inyección mecánica y haciendo los pertinentes retoques en su cabeza para optimizar su rendimiento. ¿Cómo te has quedado? Pues hay más: circulan por ahí rumores que aseguran que las manos de los descendientes del creador de una de las mejores firmas de automóviles llegaron bastante más lejos en el llamado a ser el enemigo del Volkswagen Golf de la época. Aunque no existe confirmación al respecto. 

 

¿Has flipado con el Lada Samara? Pues aún no lo sabes todo

Ya seas joven o tirando a vintage, es imposible que no tengas ciertas nociones sobre el universo de la ingeniería y la competición relacionado con los automóviles de antaño... y por eso no debería dejarte demasiado fuera de juego saber que los creadores del Lada Samara coquetearon con la idea de introducir un motor Wankel bajo su capó. Y va en serio. Pero lo mejor viene ahora: el departamento de competición de la firma por aquel entonces soviética también se puso manos a la obra para darle forma a una variante de competición bautizada en principio como S-Proto que, en 1990 y 1991 logró terminar el Dakar en séptima y quinta posición, respectivamente, a las órdenes de un tal Jacky Ickx. Sí, ese Jacky Ickx. 

 

Lada Samara T3

 

Ahora mismo tu mundo se ha puesto boca abajo, ¿eh? Toma la guinda final: bajo la carrocería del artefacto que ves en la imagen superior no se encontraba ninguna pieza original del Samara -salvo el cenicero, en todo caso-. En su lugar se optó por montar un motor bóxer de seis cilindros que estaba asociado a un sistema de tracción integral importado directamente del Porsche 959. En serio. ¿No echas de menos los ochenta? Yo sí. Y nací en 1989. ¡Ay!

 

VÍDEO: la historia del Porsche 911 GT1 Evo

 

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