Los compactos deportivos eran casi todos atmosféricos, pero llego el Escort RS Turbo. Y con él Ford revolvió el gallinero y allanó el camino a los Cosworth
Álvaro Escobar
En 1984 llegó uno de los compactos deportivos más queridos de los 80, el Ford Escort RS Turbo. Un coche con el que Ford quiso trasladar a la calle sus éxitos en los rallys.